viernes, 1 de junio de 2012

Humildad vs Prepotencia

Ya lo dicen mis viejas; es de ser bien nacido, ser agradecido.
No hace mucho, Christian Black, camarada de estas lides, hizo una entrada en su blog acerca del desacierto del uso del lenguaje rimbombante - o como cojones se diga -, en lo que no puedo estar más de acuerdo.
Pero no es del lenguaje - rimbomloquesea o no -, de lo que quería hablaros hoy, sino de la soberbia, la prepotencia, la pedantería y la gilipollez en su mayor grado de algun@s autor@s.
Últimamente entro poco al face, pero a veces, sinceramente, me entran ganas de no volver a hacerlo. Gracias a Dios que hay personas por las que merece enchufarse, personas amables, humildes, comprensivas y atentas a todo y a todos.
Tal vez la gente piense que entre los escritores nos tiramos de los pelos, que mantenemos una pugna constante por la notoriedad y que nos ponemos verdes los unos a los otros. Es un error garrafal. No sólo es totalmente falso, sino que además queda muy lejos de la realidad, al menos dentro del género romántico. He conocido a autoras maravillosas - y autores, que luego me echais a los perros -, que no sólo no critican ni envilecen el trabajo de los demás, sino que además promocionan a compañeras, las apoyan, las defienden, las animan, aplauden sus éxitos y lloran sus fracasos.
Esto, amigos, os lo creáis o no, es por norma general.
Por desgracia, siempre hay garbanzos negros que estropean el cocido. Pocos, sí, pero los suficientes como para que te entren ganas de darles de hostias por su arrogancia.
Sin ánimo de faltar al respeto, y sin querer entrar en polémica, últimamente veo comentarios que me hacen bufar de incredulidad.
A ver, todos, y cuando digo todos quiero decir TOOOODOS, queremos que nos publiquen. Eso de escribir por amor al arte son puras patrañas, y aquí dejaré a un lado la falsa modestia a este respecto. Yo no sé si escribo bien o mal - escribo, y punto -, pero tengo claro que me gustaría que me publicasen. Para ello, escribo mucho, acojo encantada las críticas - pues de ellas se aprenden -, y me promociono como mejor sé: a base de escribir, de subir mis pequeños desvaríos, de apoyar a las autoras Made in Spain y a ir haciéndome - paso a paso, pues así es como se empieza a caminar -, un huequito en este mundo, por muy chico que sea. Interactúo en las redes sociales, cuando puedo dejo comentarios en los blogs de mis compañeros, en fin... ya sabéis de qué va todo esto.
Mis pretensiones, aunque ambiciosas, no son tan descabelladas como para ensayar en mi trono de porcelana el discurso de agradecimiento por el premio Planeta, como al parecer es el caso de ciertas personas.
Ojo, no digo que escriban mal - a algunos ni los he leído ni pienso hacerlo -, pues jamás me metería con el trabajo de un "compañero", no es esa la cuestión a la que quiero llegar, sino a su actitud, esa de ahí-voy-yo. Cierto que hay que tener una actitud positiva, que si tú no crees en tí misma, nadie lo hará y que bla, bla, bla... pero joder, no lleguemos a extremos de absurdez. Porque aquí, lo que cuenta, no es tanto si escribes bien o mal, ni siquiera si publicas mucho, poco, o nada, sino de llegar a quien realmente hay que llegar: el querido, necesitado e imprescindible lector.
Vale que seas un prepotente que te pilles el mosqueo padre cuando una editorial te rechaza el manuscrito. Vale que el mundo esté contra tí, que sea un ignorante que no entienda tu soberbia manera de escribir, que no vea lo original y factuoso de tu novela. Vale que desacredites a otros "compañeros" en pro de tu creación.
Pero hay que ser gilipollas perdido para menospreciar a los lectores.
Conozco a autoras que han publicado muchísimo - y Dios quiera que sigan haciéndolo -, algunas ya ferreamente consolidadas, ya sabeis, de esas que dices su nombre y no tienes que buscar en google para ver quién es. Pues bien, dichas autoras hacen gala de tal humildad, que es imposible que el lector no sienta cierta empatía con ellas.
Que te publiquen una novela - bien por tí, maj@. Ya era hora, después de taaanto dar el coñazo -, no quiere decir que tengas las ventas aseguradas. Cuidado, porque con esa actitud, con esa soberbia, si no das nada, pocos adeptos vas a conseguir.
Yo, por mi parte, no tengo ninguna intención de comprar su novela hasta que no se tome el antídoto contra la prepotencia: Una buena dosis de HUMILDAD.




lunes, 21 de mayo de 2012

Clarita y su mundo de Yupi (Cont)

Carlos gruñe. Clara sonríe. Carlos vuelve a gruñir. Clara se parte el culo.
- No sé qué coño te hace tanta gracia, preciosura. ¿Qué leches estabas haciendo?
Clara pone cara de circunstancias, se mira las uñas y agita las pestañas.
- Flirtear.
Gruñido. Sonrisa. Doble gruñido. Carcajada.
- ¿Es esta tu forma de vengarte? ¿Qué pretendias? ¿Ponerme celoso? ¿O acaso pensabas llegar más lejos con ese gilipollas?
- Sí. Divertirme. Sí. No.
- ¿No?
- Nooooo - Clara le echa los brazos al cuello. Al ver su reticencia, aplasta sus senos en su pecho. Resultado: el esperado; Carlos la aprieta contra sí -. Tontito, sabía que no tardarías en llegar. Al partido le quedaban cinco minutos y sabía que no podrías soportar mucho más tiempo estar alejado de estas.
Un movimiento provocador indica a Carlos a lo que se refiere.
Él esboza una risa lobuna y la mira con picardía.
- Ni de este - Una mano, grande y callosa, indica qué es este. Clara, se estremece. - Vámonos - ordena Carlos.
- ¿A dónde?
- A la cama. MI cama.
Durante el trayecto, Carlos no aparta la mano de "este", quien palpita, late, se estremece ante aquél contacto, un roce apenas, una insinuación, una promesa.
Mientras entran al piso y se devoran a besos, la mano de ÉL no se aparta de "éste".
Y este late incontrolable, dichoso, triunfal.
Es tan eufórico el pálpito, tan vital, que Clara teme que al retirar la mano, deje de hacerlo.
Al cabo, y mientras Carlos la mira con esos ojos oscuros nublados por la pasión, descubre que, mientras le tenga a ÉL, su corazón nunca dejará de latir.

viernes, 18 de mayo de 2012

Una auténtica Venus

Hoy me he llevado un susto de muerte.
Veréis, soy una persona con un sensibilidad tremenda al frío - al que odio a muerte -, por eso siempre que salgo de la ducha, me pongo rápidamente el albornoz, casi tanto como lo que tardo en cubrir mi aterido cuerpo de capas y capas de ropa. Es, por ese motivo, que normalmente no soy consciente de los cambios que va sufriendo mi cuerpo.
Con el verano, y con la llegada del ¡Oh! bendito calor, no me lanzo a la busca y captura de tela, sino que me paseo por casa como Dios me trajo al mundo y me visto en el dormitorio, libre ya de las tentáculos efímeros de calorcillo del calefactor. Hoy, al sentarme en la cama para vestirme, he visto casi por casualidad mi reflejo en el espejo del armario - que recordadme que lo quite, por Dios.
Esta es la imagen que me ha reflejado.
¡Venga carne por doquir! ¡Venga chicha gratuita!
¿Desde cuándo tengo yo esos pechos, esa panza, ese muslamen? ¿Tanto me he descontrolado este invierno, tantisimo me he despreocupado como para alcanzar estas cotas de volumen?

Me ha faltado poco para echarme a llorar, pero entonces, justo cuando ya estaba por el primer puchero, me he acordado de las sabias palabras de mis viejas: Lala, hija, cómo te hermosean los kilos...

Coño, y es verdad. No, no, no estoy buscando una forma de consolarme - ni de justificarme para seguir comiendo como lo vengo haciendo: lo que quiero, y cuanto quiero -. La verdad de todo es que yo siempre he sido una niña muy fina - o sea, una escoba andante -, y que lo único que me ha salvado de rozar la delgadez extrema ha sido un pecho bastante aceptable en cuanto a voluptuosidad (que no en cuanto a turgencia, porque amigas, la gravedad, existe), quizá por ese motivo cuando comencé a echar el culo de negra zumbona del que presumo me puse tan contentica.
Yo no sé qué manía tenemos con parecernos a las modelos actuales. Si repasamos siglos y siglos de historia, hasta hace muy poquito, la mujer siempre ha tenido curvas pronunciadas; si tenías grandes pechos, caderas anchas y un buen culo, te los llevabas de calle. Yo recuerdo ahora una anécdota, cuando iba con mi tía al médico. Mi tia, aunque bajita, ha tenido un buen par de melones, por eso fue motivo de alegría para los trabajadores de la obra por la que pasamos.
-¡Mozaaaa, quién enterrase la cabeza entre esas montañas!
- ¡ Ole, ole y ole la mujer lozana! - gritó otro.
- Bien alimentaos tendrás a tus hijos, jamona! - aulló un tercero.
Y mi tía con la cabeza bien alta, paso rápido y fingiendo ignorarlos, pero por el rabillo del ojo vi que más ufana no podía estar; sus tetas, también. ¡Menudo vaivén! ¡Vaya baile se traían! Venga teta para arriba, venga teta para abajo... Y los operarios, desquiciados perdidos.
Años más tarde, allá por el caribe, obtuve una prueba más de que a los hombres les gusta la chicha. Iba  de camino a la habitación por un problemilla de intolerancia a su caribeña comida, así que prácticamente arrollaba a mi paso. Me precedía una alemana, muy guapa, muy rubia, muy alta y muy delgada. En aquél entonces yo pesaba más que ahora - o sea, tetamen, muslamen y lorzas al canto -, así que no pude menos que envidiar su cuerpo de modelo. Un dominicano la miró un segundo, pero siguió barriendo el suelo como si las pelusas fueran más importantes que aquél monumento de mujer. Como soy muy educada, cuando alzó la cabeza y me miró le dí los buenos días. Su respuesta fue:
- Ayyyy, mami, mami, mami!!!!! - Y se puso a babear.
La envidia que había sentido se fue a tomar por culo, y tal y como hizo años atrás mi tia, dejé que mis carnes bailaran al son de su cumplido.
Por desgracia, un tipo muy afeminado y su puñetera aficción por mujeres delgadas han tirado por tierra aquellos ideales, por lo menos para las mujeres, porque los hombres, por mucho que creamos lo contrario, siguen queriendo teta y culo. La delgadez extrema, por mucho que nos digan lo contrario, no es natural. Es una aberración. Bien para aquellas cuya constitución sea así, pero por norma general, el 99.9% restante de las mujeres están cubiertas por una capa de carne que, como dicen mis viejas, hermosean más que la visión de unos huesos desencajados. No es cuestión de despreocuparse, más que nada por una cuestión de salud, de venas atrofiadas, de diabetes declarada y de problemas cardio-respiratorios, pero tampoco llegar a obsesionarse con cánones que están muy lejos de ser viables, y que, por otro lado, no son nada saludables.

Tranquilizada mi conciencia, me levanto de la camo y me pongo de pie. Bien, sigo teniendo lorzas, pero no tan exageradas como las había previsto en un principio. Y entonces recuerdo una foto de una mujer que para mí ha sido un icono de belleza.
Y ahí es dónde me dejo de gilipolleces y miro mi panza y mi cuerpo con admiración.
No soy tan guapa como ella, pero puedo presumir que mi cuerpo se asemeja muchisimo al suyo.
Además, el Cari está más contento que unas Pascuas con mis kilos de más. Y ahí, se acaba la discusión.

martes, 15 de mayo de 2012

Más Bestia que Bella

Hoy he vuelto a tener un sueño que, sin razón aparente - o al menos a mí así me lo parece -, se repite bastante a menudo; es ese en el que salgo a la calle con falda y a lo loco y de pronto, así como al tuntún, descubro que voy sin depilar.
El sueño más absurdo no puede ser, así como improbable. Yo jamás uso falda.
Al menos, no por gusto. En verano, es otra cuestión. O enseñas las piernas, o mueres de lipotimia, y como la muerte no entra dentro de mis planes más cercanos, no me queda más remedio que usar las - hasta entonces - olvidadas faldas.
¡Venga, que viene el calorcito, arriba la alegría, fuera complejos y enseñemos chicha! ¡Una puta mieeerda! Si no fuera por una cuestión de supervivencia, anda que iba a yo a prescindir de mis vaqueros, mis leggins y mis medias supermegaultra tupidas, esas que aunque tengas un rastrojo de pelos en las piernas, consiguen ocultarlos.
El sueño, como os decía, no sólo me ha dejado un mal sabor de boca, sino que me ha recordado que ya es hora de enfrentarme a mi peor enemigo: La Silk Epil.

Mira que es puta...
Por norma general, tampoco tengo muchos problemas con ella; nuestra relación es de mutua indiferencia, salvo en verano. Entonces comenzamos con esa especie de necesidad-odio (fijaos que digo necesidad, y no amor), con nuestra guerra declarada en la que ella siempre sale vencedora.
Reitero: maldita puta...
Empiezo con la labor. Ya el ruidito de por sí acojona. Es un preludio de lo que está por venir, un anticipo cruel del padecimiento inminente, una risa satánica y triunfal ante el daño que sabe de sobra que me va a infringir.
Teniendo en cuenta que las últimas tres veces - o diez, ya no recuerdo -, que me depilé lo hice con crema depilatoria (ya sabéis, esa que huele tan mal y que sirve de abono para que los pelos nazcan más duros, más negros y en más cantidad, pero que te salva del apaño), sé que hoy me va a tocar llorar.
Lo he hecho, os lo juro.
¡Dios, qué dolor! Ni con toda la previa preparación de la piel, ni con anestesia general, me voy a librar de llorar.
Comienzo por abajo, porque por algún sitio hay que empezar y porque esa zona es la que menos duele. Grito, gruño, aparto al diablo de mi unos segundos y me convezco de que eso es necesario, así que dejo que el diablo se vuelva a cercar a mi ya dolorida piel y hale... Pasados varios segundos - o minutos u horas, pierdo la noción del tiempo -, el dolor comienza a remitir. Eso es agradable, y disfruto de esa leve tregua, que se que sólo durará hasta que llegue la artillería pesada: la zona de la rodilla. ¡Habrase visto semejante dolor igual! ¿Qué hija de Silk Epil fue a la que se le ocurrió que las mujeres TENÍAN que estar depiladas, eh? Es ahí cuando reniego de ser mujer, cuando me gustaría ser hombre, porque por mucho metrosexual que haya, por mucho que empiecen a cogerle el gustillo a esto de piel-sin-vello, para ellos es optativo. Para nosotras, al menos en verano o cuando por alguna locura queremos enseñar cacha, es una obligación.
Por fin acabo, después de llenar el bidé de pelusa, de cagarme en su putamare, de dejarme la piel llena de puntitos rojos, y obtengo mi premio: piernas depiladitas, suavecitas y embadurnadas de aloe vera para calmar la irritación. Mientras las miro, pienso que ha merecido la pena, pero me desinflo al pensar que dentro de quince días tendré que volver a pasar por lo mismo.

Como soy así de burra, hoy, además, se me ha ocurrido que ya que había soportado cotas de dolor inaguantables, podría meterle mano también a las axilas.
¡Joooooooooooooodeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer! ¡La madre que me parió! ¿En qué coño estaría pensando? En nada bueno, seguro, porque pese al dolor, pese a los gritos y a las lágrimas, ahí estaba yo, dale que te pego a la busca y captura de escarpias... Porque mira que son duros, los jodíos.
He aguantado el tipo, sí señor, como una campeona, y he concluido la tarea.
Pero un demonio muy malo, y muy hijoputa, me ha dicho:
- Oye, ya que estás, ¿por qué no te haces también las ingles?
...
...
...
...
- Vale, venga.
¡Con dos cojones!
Así que me puse al lío y...


Os dejo, que ya me llaman de urgencias para pasar.
¡Ah, y recordad! Antes de hacer una tontería, pensar que es mejor ser una Bestia peluda, que una Bella moribunda.

(c)Lorna Kenneth

sábado, 12 de mayo de 2012

Made in Spain: Gema Samaro y "Una navidad en Manhattan"

Ultimamente leo tooodo lo que tengo pendiente, que es mucho, y por lo que estoy "viendo", muy bueno.
La última novela que he leido, ha sido:

Una Navidad en Manhattan, de Gema Samaro.
Y este es mi mi Made in Spain, con mi humilde opinión.

Gema Samaro

Gema Samaro es licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y Especialista Universitaria en Realización de Guiones Históricos Audiovisuales por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Ha ganado varios premios literarios entre ellos el Margarita Xirgú de Guiones Dramáticos de RNE-REE (1996) y el XVIII Certamen Literario Internacional Dulcinea en la modalidad de ensayo (2005).
Como escritora romántica, y bajo el seudónimo Gema Samaro, ganó el Premio Internacional de novela romántica de Seseña 2011 con la obra Sucederá lo que quieras que suceda.
En julio de 2011 publicó la novela romántica "Susana&Co" con la editorial El Maquinista, nominada a los premios Dama 2011 al mejor chick-lit y Mejor Autora Española Revelación en los Premios Rosas 2012, y en diciembre salió a la luz la segunda parte "Una Navidad en Manhattan" también con El Maquinista.
Los dos libros forman parte de la serie Susana Mercer. Participa el el proyecto conjunto a otras autoras nacionales con el relato "No te olvides de volver" en la antología "La Mirada del Amor".
El 4 de abril de 2012 se publicó su novela "Pasión Bereber" con la editorial Manderley y se convirtió así en la primera autora española que publica en esta editorial.
Asimismo, es colaboradora habitual con sus artículos sobre novela romántica en la web romántica Autoras en la Sombra


Así la veo yo

Cuando pienso en Gema Samaro, se me viene una palabra a la cabeza: glamour. Pero no del tipo de glamour frívolo y superficial, pues tiene algo en su sonrisa, calidez, afecto y una buena dosis de humildad, que hacen que le tengas que devolver la sonrisa quieras o no. Habla en susurros y con calma, para mí síntomas de una persona paciente y serena. Aún así, es su mirada directa, reflejo del tesón y la determinación de la que estoy segura que son dos de su virtudes.
Yo siempre lo digo; Gema Samaro es una de esas buenas personas que sería incapaz de hacer daño a nadie. Compañera sin igual, aplaude éxitos o consuela fracasos de los demás, según se precise. Son sus críticas constructivas, respetuosas y, por qué no decirlo, bastante cariñosas.
Sí, Gema Samaro es el tipo de persona a la que querrías tener como amiga. Poco má que decir de ella sin inmiscuirme en su intimidad, salvo que es ebolista (visita su blog y descubrirás qué quiere decir), y que es una defensora de la mujer en el mundo literario y en el panorama general.

Su obra.

SUSANA & CO.



Susana Mercer estaba convencida de que ni existía en el mundo un amor para ella ni lograría cumplir ninguno de sus sueños, pero ahoraestá asomada al balcón de una suite del Queen Mary2, con el pelo hecho un estropajo y una infinita sensación de libertad, rumbo a Nueva York donde la esperan un trabajo estupendo y dos hombres que la aman.
Todo ha sucedido tan deprisa, que apenas ha tenido tiempo a asimilarlo. Menos mal que ahora, y gracias a ganar una apuesta a un tercer hombre que con su aparición inesperada también ha dado un vuelco a su destino, tiene siete días de travesía por delante para alejarse de Europa, de lo que ha sido su vida hasta ese momento, poco a poco y sola, mientras repasa los dos últimos años de su vida: su difícil historia de amor con Pablo, su incipiente y mágica historia de amor con Maksim, el descubrimiento de un oscuro secreto familiar, la azarosa vida sentimental de sus amigos, las tribulaciones en su trabajo… Un viaje exclusivo en compañía de camareros de escándalo, una condesa bígama, un profesor cleptómano, un hado padrino enamorado, una estricta guardiana de la tradición Cunard, un notario que” perrea”, jóvenes millonarios más del espíritu de Porto Alegre que de Davos, un conferenciante con tendencia al pánico…Pero sobre todo una aventura en la que Susana descubrirá quién es realmente y quién la ama.


UNA NAVIDAD EN MANHATTAN
Susana vive con Maksim, en un apartamento del Lower East Side, desde el primer día que llegó a Nueva York. Son muy felices, han paseado por Central Park sobre alfombras de hojas amarillas y, desde hace un par de semanas, sobre los mantos de nieve espesa que recubren el parque en este diciembre helado.

Quedan cinco días para la Nochebuena, y Susana, lejos de su familia y de sus amigos; lo extraña todo: desde los villancicos cantados por niños de voces horribles, a las carrozas cutres de la cabalgata de su barrio. Si como dice la canción “la Navidad será del color que tengas tú el corazón”, la suya este año tiene pinta de que va a lucir gris nostalgia feroz.
Lo que Susana ignora es que ni su familia ni sus amigos piensan dejarla sola en estos días. Así, irán desfilando todos por Manhattan hasta convertir su casa en el camarote de los hermanos Marx. De repente todo es caótico y delirante: Pablo, su ex novio, está empeñado en reconquistarla; su madre y su abuela están convencidas de que Maksim es un mafioso pervertido; Isabel y Fran están a punto de romper; Ruth está desesperada desde que representa a una excéntrica cantante; su hermana Sofía desaparece misteriosamente; en su casa tiene a un fantasma que toca el piano y es un maniático del orden; David Lully le pide que custodie un objeto extraterrestre; Hitomi le encarga una importante misión…
En fin, que Susana, que no atesora ninguna Navidad perfecta en su memoria, es consciente de que esta tampoco lo va a ser. ¿O sí? ¿Conseguirán superarlo todo y tener una noche de paz y amor? ¿Será ésta esa Navidad perfecta con la que ha soñado siempre?


Reseñando

Tuve el honor de asistir a la presentación de esta novela, así que gracias a Marta Hidalgo - LuZerna Trotaversos, anfitriona del evento, pude medio vislumbrar lo que me encontraría entre sus páginas.
Me equivoqué.
Encontré más. Muchísimo más.
Por una de esas cosas tontas mías, decidí dejar la novela para más adelante, para que no me influyera el ambiente navideño del que gozábamos cuando se lanzó al mercado. Fue otro error. Ahora sé que las próximas navidades, sin lugar a dudas, volveré a leerla.
Le prometí a Gema subir la entrada anoche, pero estaba demasiado cansada. ¿De qué? De pasear.
Sí, he dicho bien. Pasear por Madrid, por los puestos de la plaza mayor, por Manhattan, por mi infacia... pero sobre todo, por las tradiciones. Es increible la forma que tiene Gema de involucrarnos en la novela, de hacernos desfallecer de frio - y de calor -, de emocionarnos, de angustiarnos - cabrita... -, de matarnos de risa - y de lágrimas -... Es, para mi parecer, una novela bastante completa.
Con un lenguaje tipical "Sosi" - divertido, ameno, agradable y a veces inventado -, Gema Samaro nos presenta una historia caótica de unas navidades tan locas como entrañables, con situaciones de lo más disparatadas al puro estilo de los Hermanos Marx, a los cuales no tiene nada que inventar.
El ritmo de la novela, frente a lo cabría de esperar por dichas situaciones, no es vertiginoso: tiene las pausas necesarias para que no te "ahogues". Es un ritmo lineal, sin subidas ni acelerones, constante, sí, pero sin que en ningún momento llegue a aburrirte; es más, es como el rascar: empezar y no poder parar. No hay, a mi inexperto entender, ninguna palabra que le sobre al libro, ni que le falte. No ha habido ningún tramo que deseara saltarme.
Me encanta Sosi, la prota. Es... como tú, o como yo, tan natural y espontanea, tan cercana, que no puedes evitar sonreír cuando lees algo que se asemeja mucho a tu cotidiana realidad.
Maskim es el hombre ideal, me encantó una frase que hizo acerca de los celos. Ahí me ganó por completo.
Los personajes secundarios, además de logradísimos, son un caso. Pero el premio gordo se lo lleva la abuela. No puedo remediarlo: la adoro.
Me encanta la relación que Susana tiene con todos sus amigos, con sus empleados y con la familia en general.
Para terminar, diré que es una novela que no puede faltarte en tu colección.
Recomendada 100%.

Ya estoy deseando leer la siguiente novela:

PASIÓN BEREBER

PRIMERA NOVELA EDITADA POR MANDERLEY DE UNA AUTORA ESPAÑOLA

España, siglo XVI. Brianda de Valdivia, duquesa de Encinares, vive entregada a la gestión de su patrimonio. Su primo, el marqués de Moncada, ansía arrebatarle el gobierno de la villa y para hacerlo está dispuesto a todo. No dudará en comprar a un esclavo bereber, Josuf Benalí, para que trabaje en Encinares como mozo de caballerizas y la espíe. Su objetivo es que el bereber descubra algún secreto -alguna pasión inconfesable de su prima- con el que poder chantajearla a su antojo hasta lograr retirarle la tutoría y la administración de su ducado. Pero los planes del marqués se desbaratan desde el momento en el que Brianda y Josuf se encuentran por primera vez. La atracción y la fascinación crecen entre ambos y el sirviente terminará siendo el ángel custodio de Brianda y su amante. Sin embargo, a pesar de que se aman, piensan que su amor es imposible, que es mucho más lo que les separa que lo que les une. Pero ¿se pueden silenciar dos corazones cuando ya son uno?


ACABANDO...

Para finalizar este Made in Spain, indicaros que si queréis saber más sobre Gema Samaro, visitéis su blog.

GEMA SAMARO, un blog caótico-contingente


Y me despido hasta la próxima entrada de mis chicas Made in Spain

Besines!!!

Laura Nuño

viernes, 11 de mayo de 2012

MEME PRIMAVERAL (2)

Bueno, ataco con más MEME, esta vez, de manos de: NOELIA AMARILLO

Sus preguntas son:

1/ ¿Caminar sola con música en los oídos, o en compañía de amigas?

Depende; Si es para pensar (en lo que sea, desde el desenlace de un libro, hasta la lista de la compra), camino sola y con música. Cuando lo hago con amigas, es para pasar un buen rato y la música estorba.

2/ ¿Lees con música o sin ella?


Vuelvo a depender: Por norma general, sin música, salvo mis novelas. No sé ni escribir, ni leer, ni corregir sin música.


3/ Los protas de las novelas que lees, en tu imaginación toman la apariencia de alguien conocido (actores/famosos varios), o te les pones tú los rasgos?

Imaginación, más dura que pura (juuus). Y así salen...


4/ ¿Qué prefieres leer, escribir, o ver la tele?

Entre A y B, indistinto. La tele suelo descartarla, salvo si echan una buena peli (que vete tú a saber si es buena o no, con el mal gusto que tengo para el cine)


5/ ¿Con quién debatirías un libro (vale cualquier persona, viva o muerta?

Con el autor del libro en cuestión. Eso es la hostia.


6/ ¿comodidad o riesgo, que prefieres?

Depende de la situación. (Ainsss, perdonad, pero es que soy géminis, y mis dos - o tres o cuatro o cinco... - personalidades, son tan diferentes como la noche y el día. Pero reconozco que con la edad me estoy volviendo muuy comoda.


7/ ¿A quién llevarías de cena a un restaurante de lujo?

A un indigente. Sin dudarlo.


8/ ¿A quién llevarías a cenar a una hamburguesería de barrio?

A Carmen Lomana. Para que sepa lo que es una hamburguesa de VERDAD.


9/ ¿En cuál de las dos cenas lo pasarías mejor?

Probablemente en ambas. En cualquiera de los casos, me estaría escojonando de risa de la memez de esos pijos estirados.


10/ ¿A quién no invitarías jamás a cenar?

A Hannibal Lecter.

Y hasta aquí.
Y como yo ya nominé anteriormente, no quiero poner en compromisos a nadie más (Tentar dos veces al diablo no me parece una idea muy sensata, no)

Besines!!!!

Laura Nuño

jueves, 10 de mayo de 2012

MEME Primaveral


Olivia Ardey, que es un amor de mujer, desde su curradisimo blog (juzgad vosotros mismos aqui) me ha nominado para el MEME primaveral. Ahora os preguntaréis, ¿Qué es el MEME?  Pues ni más ni menos, que una forma divertidisima y cariñosa de conocernos un poquito mejor.
Hé aquí sus preguntas:

MEME
1. ¿A veces mandarías a paseo esto de escribir?
Uy, qué va!!! Jamás. Desencanto, desilusión, tal vez, pero nada grave. Además, las Musas no me lo permitirían. ¡Y anda que no gritan cuando intento ignorarlas!
2. Dí una manía que no puedes quitarte ni a tiros.
Leer la última frase de un libro. Lo sé, lo sé... pero no puedo evitarlo.
3. ¿Lees sólo un género o alternas con varios tipos de lectura?
Leo TODO. Pero si me tengo que decantar por algún género, lo haré por - por supuesto - el Romántico. Ainsss, si es que en el fondo soy más tierna que el perrito de Scotex
4. ¿Prefieres leer autor hombre o mujer?
Indiferente, pero reconozco que he leido a más autoras que a autores (entre otras cosas, porque pocos son los que escriben Romántica). Aunque reconozco que "El amor en tiempos de Cólera" de me impactó.
5. ¿Final feliz o te da lo mismo?
Feliz, por norma general, y sobre todo en romántica. Aunque hay algunas novelas que piden a gritos finales infelices. Por ejemplo, "Contra el viento del Norte". Me impactó el final. No entendí muy bien cuando escribió la segunda parte, "Cada siete olas". Desmejoró bastante  a la primera.




6. Confiesa una virtud tuya.
Mi perfeccionismo.
7. Y... ¿eres capaz de confesarnos un vicio?
Mi perfeccionismo. Ah, y el puñetero tabaco.
8. ¿Librería tradicional o librería virtual?
Lo que me pille más a mano. Como soy un poco vaga, utilizo más la virtual.
9. ¿Te gustaría que tradujesen al castellano autoras románticas extranjeras, además de las anglosajonas?
Sí, por supuesto. Porque de otra forma no podría leerlas...
10. Tu libro de cabecera, ese que salvarías de un incendio.
Caprice, de Sara Hylton.


Y ahora, conforme a las reglas del MEME, mis nominadas son cuatro compañeras de penurias: BELA MARBELISABEL KEATS, GEMA SAMARO y PATRICIA SUTHERLAND , para que se coman un poco el coco y se relajen de tanta tecla. Nenas, es un jueguecillo, no pasa nada si no teneis tiempo. Y, ateniéndonos a las reglas, si lo hacéis, debeis pensar en 10 preguntas para vuestr@s nominad@s. (Jus, en qué marrón os he metido... ¡pero tan divertido!.
Estas son mis diez preguntas para vosotras:

1. Esbribir: ¿Esquema riguroso, o un poco a la aventura?
2. ¿Sois partidarias de incluir historias secundarias en las novelas?
3. Un libro que nunca leeríais ni aunque os paguen.
4. ¿Qué opinais del uso de tacos? (Esta pregunta me interesa especialmente)
5. Dentro del género romántico, ¿por cuál os decantais?
6. Vuestra mejor arma es...
7. ¿Y vuestra debilidad?
8. ¿Cuánta importancia le das al título?
9. ¿Cuál es el/la protagonista de novela mejor interpretado en la gran pantalla?
10. Y hablando de la gran pantalla. ¿Lees primero el libro, o antes ves la película?

¡Venga, animaos a participar en este juego!
Besines,
Laura Nuño